Un Rosario especial

Dios quiere que algunos lugares de la tierra sean especialmente mirados por Él para bendecirnos. Uno de estos lugares está siendo nuestro centro Mariano, donde la Virgen María Desatadora de Nudos nos ha visitado.

Es fácil palpar el cariño de tantas personas que se están acercando a María bajo esta advocación de Desatadora de Nudos. Me admira, me asombra y me entusiasma el cariño que le tienen a la Virgen para que este lugar sea de su agrado.

Llevábamos ya un tiempo que estábamos teniendo nuestras misas dominicales y ahora queríamos juntarnos para rezar el rosario pidiendo por la paz en el mundo. En varios lugares de la tierra, y en especial en Tierra Santa, la guerra estaba haciendo un mal tremendo.

Con especial cariño y ternura hacia Ella, hacia nuestra Madre del cielo, se preparó el lugar.

Eran las 4:45 de la tarde del martes 17 de octubre y seguían embelleciendo el momento.

Habían conseguido algunas macetas con flores y ante la hermosura de lo que estaba resultando una señora mandó pedir otra maceta, pues la Virgen se lo merecía. Las macetas de madera estaban llenas de cempasúchiles, que son las flores de temporada en octubre.

Se había ambientado el lugar con unas palomas blancas, pues el rosario tenía como motivación pedir por la paz. Pusieron las velas en el altar y en el piso para que flanquearan el Santísimo que en breve íbamos a exponer y un grande y hermoso rosario de cuerda blanca fue colocado en los árboles por encima del altar.

Éramos poco más de cuarenta personas. Expuse el Santísimo y empezamos el rosario. Íbamos desgranando el rosario al ritmo de las Aves Marías y poniendo nuestro deseo de paz en las manos de la Virgen.

Unas peticiones precedían cada misterio y nos dirigíamos a María con diversos títulos: Virgen María, Madre que Cuida y Reina de la Paz, intercede por el fin de la violencia en Tierra Santa y en los países de conflicto. Virgen Santísima, Madre que atiende a sus hijos… Virgen que Desatas los Nudos de nuestras vidas…, Madre de la Paz y de la Unidad… Madre Amorosa y Santísima Virgen de la Esperanza…, Virgen María, Madre que Sana y Conforta… Madre que Escucha y Consuela… y ahí en sus manos íbamos poniendo la necesidad de paz en nuestro mundo tan necesitado.

Llegamos al cuarto misterio y las velas estaban casi todas apagadas. Ale se levantó a encenderlas. “Oiga, se dio cuenta que cuando las velas las encendió Ale ya no se apagaron”. Así me dijo una señora al terminar el rosario y yo le sonreí sin decirle nada y pensé simplemente que el viento no había soplado tan fuerte para apagarlas.

Íbamos por el quinto misterio y a las 17:45 y 32 segundos, hoy las fotos vienen con minutos y segundos, una señora antes de retirarse quiso hacer una foto para mandársela a una amiga por la cual estaba rezando.

Ahí hubiera quedado la experiencia de todos, de una hermosa experiencia de estarnos con María acompañándola con el rezo del rosario, si no hubiera sido por esa foto y por unas acciones del cielo en ese rosario. Esa foto inmortaliza el cariño de esas personas por la Virgen, que acudieron a rezarle por la paz, como nos había pedido el Papa. Y sin embargo…

Sin embargo, el cariño de esas personas no fue indiferente en el cielo y la Virgen se hizo presente. Una señal más de que la Virgen está ahí para todos nosotros, que está para todos, siempre que nuestra necesidad o gratitud esté acompañada de un corazón amoroso.

Había pasado algunos días y me llegó de Ana el siguiente mensaje.

  • Padre, ¡buenos días! Una pregunta, esta Virgen ¿está en el Santuario? Tomé la foto y ayer enseñándosela a Eugenio la vimos y me quedé con la duda porque ese día yo no la vio.

 

Me mandó la foto con una ligera línea azul señalando la imagen de la Virgen que está del lado derecho. No me fijé suficientemente en la foto y yo le mandé una foto de la misa del domingo anterior donde aparece el cuadro de la Desatadora que desde hace tiempo preside nuestras celebraciones y le puse el siguiente comentario:

Lleva algunos meses.

Ahora me río un poco de ese comentario, pues ella se refería a la otra imagen de la Virgen.

  • No, pero la que le señalé en azul. ¿La alcanza a ver?

¡O sorpresa! Con gran claridad ahí estaba Ella mirándonos y amándonos.

Los mensajes siguieron y yo le comenté:

  • Pues ahí no había ninguna Virgen. Se ve que la Virgen quiere estar presente. Quiere ese lugar para bendecirnos desde ahí.

En esos días me llegaron otras noticias de experiencias vividas en ese rosario del 17 de octubre. Una señora vino al rosario para poner en las manos de María un matrimonio amigo que no podía tener familia y ahora están esperando a su criatura. Una señora con problemas de salud desde hacía años y desde ese momento le han desaparecido; pero hay un aspecto que me llamó de manera especial la atención.

Una de las señoras que nos acompañó en el rosario tiene cualidades diferentes. Desde pequeña, por una enfermedad, se quedó como si tuviera en su cabecita una mente de niña. Quiero trascribir lo que su sobrina le escribió a Tere, para dejarlo plasmado con esas mismas palabras que presentan la sencillez y la grandeza del momento y que fueron más o menos lo que ella me comunicó a mí por teléfono cuando platicamos.

  • Teresa, ¡qué hermoso y qué privilegio haber estado ahí! Cuando Ale estuvo prendiendo las veladoras yo pensé: “se van a volver a pagar”. Y me di cuenta cuando terminó de prenderlas que no se apagaban, y me llamó la atención. No le di mayor importancia, pero al terminar el rosario, mi tía Maribel que es súper creyente y quien tiene una condición especial, nos dijo que había visto a San Judas Tadeo y a la Virgen, y yo se lo creo.

 

  • Y cuando dijiste que quien quisiera se llevara las velas, nos dijo que no había que llevarnos las nuestras, es mejor que estén iluminando a la Virgen, que están mejor aquí que en nuestras casas. Y por eso las dejamos. Yo sí me las iba a llevar. ¡Qué increíble experiencia! Pedí mucho por ustedes, sus familias y sus hijos. Las quiero.

Tere, además de mandarme esta nota, añadió este comentario en su mensaje:

  • Cuando salió del rosario Maribel fue a abrazarme y se compró muchas cosas en la tiendita, muchas. Iba muy, muy feliz, pero muy.
  • Sin duda que la Virgen nos quiere animar para que este lugar sea un lugar de devoción. Fácilmente se puede hacer una experiencia de cielo al encontrarnos con María en este lugar.

Todos los que están poniendo un granito de arena para hacer del Centro Mariano un sitio para Ella, estamos experimentando sus caricias y consuelos. Es inmensamente valiosa esa actitud de hijos con que se viene a estar con Ella. Me admira, me impresiona, me conmueve.

Sin duda que todavía es mucho el fervor o cuidado que podemos tener en nuestros momentos de estarnos con Dios y con su Madre, pero a mí, estas personas me están enseñando a acercarme a Dios y a la Virgen con una ternura envidiable, la ternura del que sabe que está con su Madre del cielo.

Apenas había recibido la noticia de esa foto, cuando un matrimonio de Jaral, el pueblo de origen de la fotógrafa de la Virgen, ¡vaya título que me ha salido el ponerle a Ana!, querían conocer el lugar. Delante de su imagen se arrodillaron y ahí se dejaron mirar por Ella. El cariño, el fervor y la fe de ese matrimonio arrodillado en las piedras ante la Virgen, era envidiable.

Han sido muchos los gestos de amor de tantas personas que están acercándose a Ella en este rinconcito de Querétaro y han sido muchas las acciones de María que están marcando el corazón de nosotros sus hijos.

Que desde aquí Ella nos siga bendiciendo, para caminar en la vida acompañados de su presencia, de su amor y de su mirada.