Madre que conoce nuestras fragilidades,
hoy te ofrecemos nuestras luchas interiores.
Ruega por quienes combaten tentaciones persistentes,
por los que desean cambiar y no saben cómo.
Desata el nudo de los hábitos que esclavizan,
de la culpa que paraliza,
y de la vergüenza que nos aleja de Dios.
Conduce nuestros pasos hacia la libertad del corazón,
y enséñanos a confiar en la misericordia.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.