Madre que guarda todo en el corazón,
hoy te confiamos nuestras palabras y nuestros silencios.
Ruega por quienes han herido sin querer
y por quienes llevan heridas que aún no sanan.
Desata el nudo de los resentimientos antiguos,
de las palabras no perdonadas y de los diálogos rotos.
Danos un corazón humilde que sepa pedir perdón
y una ternura capaz de reconstruir vínculos.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.