Madre que conoces el amor infinito de tu Hijo,
hoy nos refugiamos en su Corazón abierto.
Ruega por quienes se sienten no amados,
por los que cargan heridas afectivas profundas.
Desata el nudo de la desconfianza,
del miedo a amar nuevamente,
y de la dureza que nace del dolor.
Llévanos al Corazón de Cristo,
donde toda herida encuentra descanso.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.