Madre coronada de gloria,
hoy celebramos tu realeza humilde y maternal.
Ruega por quienes se sienten pequeños y olvidados,
para que descubran su dignidad de hijos de Dios.
Desata el nudo de la inseguridad,
del desprecio hacia uno mismo y de la tristeza interior.
Reina en nuestro corazón con ternura,
y enséñanos que la verdadera grandeza es amar y servir.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.