Madre que enseñaste a amar sin medida,
hoy recordamos a María Magdalena, testigo del Resucitado.
Ruega por quienes buscan comenzar de nuevo,
por los que cargan historias heridas y desean levantarse.
Desata el nudo de la culpa que no deja avanzar,
del pasado que pesa y de la vergüenza que encierra.
Enséñanos a escuchar nuestro nombre pronunciado por Jesús,
y a descubrir que siempre es posible volver a amar.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.