Virgen que en Fátima llamaste a la conversión y a la oración,
hoy escuchamos de nuevo tu invitación maternal.
Ruega por un mundo herido por la violencia,
por los pueblos divididos y por los corazones endurecidos.
Desata el nudo del pecado que se normaliza,
de la indiferencia ante el sufrimiento ajeno,
y de la falta de penitencia sincera.
Despiértanos a la oración confiada,
y haznos constructores de paz.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.