Madre de la alegría verdadera,
hoy te pedimos un corazón ligero y confiado.
Ruega por quienes han perdido el gozo,
por los que viven atrapados en la tristeza constante.
Desata el nudo de la amargura,
del perfeccionismo rígido,
y del peso excesivo sobre uno mismo.
Enséñanos a sonreír con humildad,
y a vivir la fe con alegría sencilla.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.