Madre dolorosa,
hoy contemplamos tu corazón herido junto a la Cruz.
Ruega por las madres que sufren por sus hijos,
por quienes lloran en silencio y por quienes llevan dolores que nadie conoce.
Desata el nudo de las heridas profundas,
de la angustia y de las lágrimas escondidas.
Enséñanos, como tú, a permanecer junto a quienes sufren
sin huir del dolor y sosteniendo siempre la esperanza.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.