Madre que acompaña cada final y cada comienzo,
hoy ponemos en tus manos el mes que termina.
Ruega por todo lo vivido: alegrías, luchas y aprendizajes,
y preséntalo ante Dios como ofrenda humilde.
Desata el nudo del arrepentimiento estéril,
de la dureza hacia nosotros mismos y del miedo al futuro.
Haznos caminar hacia el nuevo tiempo con esperanza,
confiando en que Dios sigue obrando en nuestra historia.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.