Madre que permaneciste junto a la Cruz de tu Hijo,
hoy contemplamos el misterio de nuestra salvación.
Ruega por quienes llevan una cruz pesada
y sienten que ya no pueden más.
Desata el nudo de la desesperanza,
de la rebeldía ante el sufrimiento y de la incapacidad para confiar.
Enséñanos a mirar la cruz con los ojos de la fe,
descubriendo que del dolor ofrecido con amor puede nacer vida nueva.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.