Madre que contempló la gloria escondida de tu Hijo,
hoy recordamos el monte donde Jesús dejó ver su luz.
Ruega por quienes atraviesan momentos oscuros
y necesitan recordar que la cruz no es el final.
Desata el nudo de la desesperanza,
de la mirada limitada y de la fe debilitada por las pruebas.
Ayúdanos a guardar en el corazón los momentos de luz,
para sostenernos cuando llegue la noche.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.