Madre del Sacerdote eterno,
hoy ponemos en tus manos a quienes han sido llamados a servir.
Ruega por los sacerdotes,
por su fidelidad y su alegría interior.
Desata el nudo del cansancio escondido,
de la soledad silenciosa,
y de las heridas que no pueden compartir.
Cúbrelos con tu ternura maternal
y renueva cada día su entrega.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.