Madre perseverante en la esperanza,
hoy recordamos a santa Mónica, que nunca dejó de orar por su hijo.
Ruega por las madres y padres que sufren por sus hijos,
por quienes esperan una conversión o un regreso al hogar.
Desata el nudo de la angustia familiar,
de las lágrimas silenciosas y de la desesperanza.
Enséñanos a confiar en la fuerza de la oración constante,
que obra milagros incluso cuando todo parece perdido.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.