Madre valiente en medio de la persecución,
hoy recordamos a quienes dieron su vida por la fe.
Ruega por la Iglesia que peregrina en medio de dificultades,
por los sacerdotes fieles y por los que sirven en silencio.
Desata el nudo del miedo a dar testimonio,
de la tibieza que acomoda el Evangelio,
y de la vergüenza de mostrarnos creyentes.
Danos un corazón firme y alegre,
capaz de amar a Cristo por encima de todo.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.