Madre dulce invocada por san Bernardo,
hoy aprendemos de él a confiar plenamente en tu intercesión.
Ruega por quienes buscan amar más a Cristo
y desean una fe profunda y viva.
Desata el nudo de la tibieza espiritual,
de la oración superficial y del corazón dividido.
Enséñanos a mirar a Jesús con amor ardiente,
y a descansar siempre bajo tu amparo maternal.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.