Madre de los llamados inesperados,
hoy recordamos a quienes fueron elegidos para continuar la misión.
Ruega por los que han sido llamados a servir,
por quienes sienten el peso de una responsabilidad nueva.
Desata el nudo del miedo a no estar a la altura,
de la comparación constante,
y de la inseguridad que paraliza.
Danos la certeza de que Dios no se equivoca al elegir,
y que su gracia sostiene nuestra fragilidad.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.