Madre que saliste presurosa al encuentro de Isabel,
hoy contemplamos tu caridad activa y alegre.
Ruega por quienes necesitan una visita,
una palabra oportuna,
una presencia que consuele.
Desata el nudo del egoísmo que nos encierra,
de la indiferencia ante el dolor ajeno,
y de la comodidad que nos inmoviliza.
Haznos salir al encuentro de los demás con prontitud,
llevando a Cristo en el corazón.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.