Madre de la alegría sencilla,
hoy te damos gracias por el don de la vida y la fe compartida.
Ruega por nuestras comunidades,
para que sean espacios de acogida y misericordia.
Desata el nudo de la indiferencia, del juicio apresurado
y de la frialdad que divide a los hermanos.
Enséñanos a mirarnos con ternura,
reconociendo en cada persona el rostro de Cristo.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.