Madre que siembras paz,
en medio del ruido y la confusión del mundo,
sé tú la que aquieta nuestras tormentas interiores.
Desata el nudo del resentimiento, de la dureza en el trato y de los conflictos sin sanar.
Tú que viviste en la armonía del hogar de Nazaret,
ayúdanos a sembrar serenidad donde hay división.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.