Santa María,
cuando se nos agota la fuerza y la claridad, ven a nosotros como lámpara encendida.
Tú que nunca dejaste de confiar, desata el nudo del agotamiento del alma, de la oración sin vida, de la sequedad que endurece.
Y condúcenos al manantial donde se renueva todo.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.