Santa María, en este nuevo domingo de Pascua queremos renovar nuestra consagración a tu amor maternal.
Tú que acoges a cada hijo como único desata el nudo del desamor interior, de la falta de estima, de la identidad herida.
Y recuérdanos que somos preciosos a los ojos de Dios.
María Desatadora de Nudos, ruega por nosotros.