La capilla al aire libre

“Quién soy yo para que la Madre de mi Señor venga a verme”. (Lc. 1,43) καὶ πόθεν μοι

 ¿Quién soy yo…? es el título que hemos puesto a este recinto de mezquites que cobija nuestras eucaristías y adoraciones, porque queremos suscitar en nuestras almas esos mismos sentimientos de Santa Isabel cuando recibió la visita de María poco antes de dar a luz a Juan, su hijo.

También nosotros nos sentimos privilegiados y admirados al darnos cuenta del cariño que María nos está teniendo desde aquí, al ser especialmente bendecidos con su presencia. Y nuestra admiración nos hace tomar las palabras de Isabel para decirle: “quién soy yo…”

Inicialmente estábamos buscando un lugar para colocar los nudos que pudiera María tomar en sus manos y en su corazón. Y desmalezando esa zona nos topamos con un ambiente propicio para reunirnos en comunidad para nuestras eucaristías. Ella nos fue conduciendo a este lugar.

Sin duda fue el entusiasmo de Mimí que pidió a municipio ayuda para poder adecentar un poco el parque quitando las plagas de los árboles y desmalezando y limpiando la zona, la que hizo que se decidiera contar con esta capilla al aire libre. Además, José, un paisajista venezolano dedicó buenas horas de voluntariado dando indicaciones de qué arbustos quitar y cuáles dejar, y trepándose a los árboles podaba las ramas muertas y quitaba la abundante plaga que tenían unos árboles que no habían tenido suficientes cuidados.

Habíamos tenido la primera misa en ese lugar y había islas de maleza que se habían dejado “disque” para embellecer la zona. En esa misa una señora se clavó una espina en la cabeza y el padre Camilo se clavó otra tremenda espina en el zapato que le llegó hasta la coronilla y dio un salto de olimpiada, por lo que en un despiste de los arquitectos de campo que no vinieron un día, aproveché para decirle a los trabajadores: “me limpian bien toda la maleza, la quitan toda y me lo dejan como una patena” No creo que entendieran eso de una patena, pero les quedó claro a la primera, que había que desmalezar.

Cuando el paisajista y su escudero vinieron a reclamar a los trabajadores del municipio el estropicio que se había formado en sus cabezas, dijeron simplemente: “el padre nos mandó” y ellos dijeron, “amén”. 

Luego vino el hacer terrazas y poner marmolina que muy amablemente Edith nos la mandó desde Vizarrón. Artemio nos facilitó unas tablas para hacer unas escaleras y así la cosa iba tomando una forma más tolerable para nuestras celebraciones, que si lo unimos al fervor de los que vienen a las misas, se va convirtiendo en un lugar envidiable.

 

Inicialmente pendían de los árboles abundantes lianas que no sabíamos si bajaban o subían al cielo. Ya poco quedan de ellas, pues poco a poco los niños y no tan niños las van apartando de los árboles y van desapareciendo. El toque de esas lianas pronto quedará en el recuerdo y en las primeras fotografías.

La capilla al aire libre

El 16 de septiembre del 2023 fui a San Miguel a bendecir la casa de Norma. Ya por esas fechas mi cabeza giraba entorno al Centro Mariano. Estaban elaborando los proyectos arquitectónicos y preguntaba por los pisos, las maderas, las columnas, las vigas… bueno que ya era un crítico de arquitectura, sin tener mucha idea.

Al llegar a una habitación que estaba bendiciendo me llamó la atención un petate y durante la comida hablamos de los tapetes.

Pues resulta que en San Miguel hay señores que hacen tapetes de petate y conocemos a uno muy bueno. ¡Qué suerte que siempre hay alguien que conoce a gente que hace las coas muy bien!

Ahí quedó el comentario de los petates y un día dos señoras que habían estado en la bendición llegaron a la misa con los petates. Santo Dios, y ¡qué hago con esos tapetes! Pues resulta que son una hermosura y han dado un toque muy particular a nuestro lugar de oración.

EL PRIMER ESTANDARTE DE LA VIRGEN MARÍA DESATADORA

El primer signo que se colocó en la capilla de los mezquites fue la imagen de la Virgen desatadora de nudos que nos llegó directamente de Cancún y muy bendecida. Desde el inicio de nuestras celebraciones una imagen de la Virgen peregrina nos acompañaba. Y es hermoso que siga visitando las casas de nuestra comunidad y que vayan poniendo los nudos y peticiones de tantas familias que a esa peregrina se van encomendando. Sin embargo, había que dejar algo fijo, en el lugar, para que lo custodiara y lo hiciera suyo. Y fue una imagen traída de Cancún la que desde el inicio nos acompañó en las celebraciones de este nuevo lugar, nuestro tercer lugar.

LA CRUZ

Padre, me dijo Servando un día al terminar la misa, yo le dono la cruz. Yo me encargo. Una familia que viene frecuentemente a la misa quiso donar la cruz que preside todas nuestras celebraciones. Nos dimos a la tarea de buscar algunos modelos en internet y después de algunas propuestas optamos por hacer algo similar a la que tienen en el Santuario de la Desatadora en Cancún. Me dijo: “Yo conozco un carpintero que trabaja ese tipo de madera”.

La misa del 5 de noviembre la celebramos con la cruz. Nos había ayudado a diseñarla Ricardo, otro buen amigo y arquitecto, que también quería poner su granito de arena, y trajo el material y el personal necesario para colocarla.

Ayuda a nuestra causa

Con su generosidad y apoyo podemos ayudar a seguir haciendo realidad este centro a nuestra madre maría.

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